martes, 21 de julio de 2009

Astra 5: La presentación de una nueva galáctica en casa.

En realidad, si el estómago logra acostumbrarse a la segunda mamá, ya todas las posteriores se posan mucho más digestivas. Es cuestión de que el cuerpo se enseñe a fabricar los ácidos necesarios para deshacerla.

Papá nos anunció hace dos semanas, a mi hermano y a mi, que había encontrado una nueva mamá para nosotros, que se llamaba Asunción, y entre las últimas del Meetic era la más pequeñita y regordeta, pero eso sí, muy salada, de Jaen.

Siendo ésta ya la quinta presentación de madre suplente desde que se deshiciera de la mía, y la cuarta desde que saliera a patadas de la casa de la de mi hermano, ambos tres teníamos muy trillado el recorrido que le seguía a la declaración formal de novia. Así que nos dejamos de hipocresías y del cómo me alegro papá de que encuentres otra vez compañía y pasamos directamente a devorarla que es el síntoma inequívoco de que ha pasado a formar parte de la familia.

-¿Y esa Choni viene con dote?.- me inquieto
-¿y tiene alguna hija follable de mi edad?.- le interesa a mi hermano.

Y es que este año parece que no estamos dispuestos a regalar nada a la enésima desconocida. Ya verán que llega la MADRE-ASTRA con su amplia sonrisa estelar, prodigándonos cariño y de a poco empieza a decirle a mi hermano que vive allí cómo se tiene que vestir y cuantas horas tiene que estudiar, y a mi padre a resaltarle el poco provecho con el que ha criado a este hijo, que más le valdría endurecerle la disciplina y que llegue a casa a las once. Y luego mirará el aseo y decidirá que ese color de las baldosas que eligió la anterior novia es del todo insufrible, y que a riesgo de que toda la comunidad nos tache de horteras y nos retiren el saludo, debemos substituirlo por el mucho más elegante gris perla. Es entonces cuando se funde el presupuesto que Papá tenía guardado para regalarme el lavavajillas.

Para Agosto, ¡ay que ver como echa de menos a sus cinco hijas!, habilitamos las habitaciones del pisito de verano en Santa Pola donde normalmente descansábamos también junto a mi padre mi no esposo y yo, para que las hijas vengan a aliviar el sufrimiento de su madre. Mi padre, que querrá complacernos a todos, se negará a que nosotros nos volvamos a Elche y llenará la casa de literas, triteras, sofas camas y abatibles y mi hermano, que es el más joven y por tanto al que se le supone mayor capacidad de sufrimiento, se irá con una colchoneta al salón. El murmullo lejano del comentarista del Tour en las siestas será substituido por la cháchara desenfrenada intentando agradar de alguna de nuestras nuevas Hermana-Astras o por el retorcerse quejumbroso y desesperado de la sobreexplotada lavadora. Nuestras cañas de pesca serán utilizadas como tendedero del mercadillo de sujetadores, calcetines y bañadores de mi querida nueva familia y las esperas en la puerta del aseo serán más largas que la cola de los peones de obra en las oficinas del INEM.

Y lo peor ya no es que me vaya a quedar sin lavavajillas, ni que mi hermano pruebe nuevas formas de disciplina, ni que nuestro apacible refugio estival se convierta en un puzzle de bragas y codos. Lo realmente patético es que como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, depones las armas y te dejas cariñear y hasta empiezas a encontrar resultón el gris perla del baño, provechosos los consejos de La Choni, y amigables tu nueva colección de Astros y Astras que hasta te dejan que te pongas sus vestidos. Justo en ese momento es cuando Papá y la Galáctica nº 5 se enfadan, en una edad, que es ya muy avanzada para que venga el otro a decirle como tiene que vivir su vida. Ella sale con un portazo y nada más se supo de la gordita de Jaen.

Así que no, ni hablar, conforme la vea aparecer por la puerta, le endiño la colada, y la lista de comidas que deseo que me haga, le digo que en verdad no es tan fea y tan gorda como la pintaba mi padre y la llevo a mi casa con la sugerencia de que, si quiere ejercer de madre, empiece a comprarme cada uno de los muebles y electrodomésticos que me faltan.

15 comentarios:

  1. Querida Bárbara:

    Con lo que ud. cuenta creo que el título de galáctico habría que ponérselo a su señor padre, ¡Dios mio! que poderío vital.... por que seamos realistas, el que resulta ser "fichado" en esto tan bonito a la par que complicado de los amores, en vez de ser la doña suele, más bien, ser el Don (engañados que somos los hombres).

    Así que confiando en su clarividencia y sabiduría creo que lo mejor es hacer lo que ud. propone y que además viene al pelo a propósito dell título anterior de su blog, a rio revuelto lavavajillas en ca´ Bárbara.

    Eso sí que no se le cuelen en la isla del Hierro que no da para familias numerosas.

    Un abrazo.

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  2. Oye, igual es maja... Se puede ser correcto sin más, y ya iréis todos decubriendo las cartas.

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  3. Doña Bárbara

    Me he reído con ganas del relato de su futuro veraneo familiar. ¡Como somos de malos los humanos, que disfrutamos tanto con los desastres, y tan poco con los éxitos, de los demás.

    Cuando murió mi madre, entre los papeles que conservaba como tesoros, encontré una única carta mía, que le había parecido digna de ser guardada, y que citaba frecuentemente.
    Era una carta en que yo le contaba, con pelos y señales, los primeros días de nuestro primer veraneo en Menorca, con dos niños pequeños y una chica inglesa de intercambio, donde nos metieron en un avión equivocado, nos perdieron las maletas, y cuando por fin llegamos al aeropuerto de Mahón era tan tarde, que no solo no estaba el de la agencia, con las llaves de la casa y el coche de alquiler, sino que no había ni taxi...

    Tuvo la carta guardada hasta su muerte. Y era mi madre, la de verdad, la primera y única.

    Eso sí, le deseo a usted mucha suerte respecto de los nuevos electrodomésticos que ambiciona

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  4. Lo decía mi padre como una maldición gitana, todo el mundo debería casarse y ser padre, porque es una cosa tan cabrona que no es justo que algunos afortunados crucen por la vida en una interminable y muelle condición de hijos solteros.

    Dejen a su padre que se alivie de la próstata donde le de la gana, coño. Y si el alivio conlleva pequeños daños colaterales, pues se apenca con ellos y tal día hizo un año. Que a saber los incómodos comensales que le habrán hecho y le harán soportar ustedes al buen hombre durante décadas.

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  5. Sencillamente genial, Doña Bárbara. Me he reído mucho (y espero que no se moleste).

    UN abrazo.

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  6. Pues si Upe, por una vez vamos a dejar de ser tan buenos y a sacar provecho del asunto. No vea cómo se rie mi padre, porque mi hermano y yo llevamos planeando toda la semana las múltiples maneras en las que putearemos a su nueva mujer y la exprimiremos hasta la última gota.

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  7. No, si maja será, seguro. Tan maja que nos va a salvar de la vergüenza pública de tener un aseo verdecito.

    Edison, lo correcto, lo correcto sería que, si va a llegar una nueva mujer al hogar, al menos traiga dos vacas como dote, que ya esta bien de ir de pardillos, yo le juro que si esperamos a ver las cartas, esa arpía lleva pocker. Muchos años ya de lavavajillas frustrados.

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  8. Me alegro de que se riera viejecita, para eso la escribí. Pero no se preocupe que en realidad en casa esto no se vive como un desastre, se utiliza para la mofa como aquí en mi blog.

    Ay que ver las madres lo que nos quieren, lo que aprecian cualquier tontería. Mi madre mientras tenía suficiente conciencia como para reconocer las cosas, fue incapaz de deshacerse de ninguno de los regales que le hice, ni de las cartas. SEguro que usted también tiene guardadas las cosas más insospechadas de sus hijos.

    Los padres ya son más despistados y tienden menos a conservar objetos de apego, aunque también quieren con locura.

    Un abrazo.

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  9. Ya sabía yo que iba a venir el APÓSTATA a defender los levantamientos masculinos y sus depravaciones.

    Oiga que a mi me parece muy bien que se alivie donde quiera, pero corcho que espabile y que esta vez nos aprovechemos nosotros de ella y de sus cinco hijas. Que la que lo aguanta perenne soy yo, entre que unas vienen y otras se van, para lo bueno y para lo malo, en la salud y la enfermedad... y me hace mucha falta ese lavavajillas, que lleva 3 meses jurando y perjurando que para Navidad me lo regala.

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  10. J.ROGELIO,

    Lo que me molestaría es que no se riese y se tomase mis barbaridades en serio. Un saludo.

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  11. Sea. Si sobra una hija de buen ver me la manda. Qué tampoco es cuestión de arruinarle la salud a su hermano.

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  12. Sí, yo se la mando, pero le advierto que le va a costar un quintal y que la decoración de su casa peligra.

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  13. Dª Bárbara, me hubiera gustado conocer mejor a la gordita de Jaén y al resto de los devaneos paternos en Internet.

    Tambien a las Astras (de 9 mm Parabellum). En fín , con esto le digo que me ha sabido a poco y que me ha recordado el realismo italiano del gran Marcello Mastroianni, de Vittorio Gassman (il Mattatore)... ¿por cierto su hermano se pasea por el salón en camiseta de tirantes y con brillantina en el pelo...?

    Me ha encantado, Doña. Repita pronto y si no puede lograr una nueva mamma, al menos, aférrese a una nueva tata. Mil abrazos.

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  14. ¡Calle, calle Don Alfredo!, mejor que sepa a poco porque que significará que la trayectoria de la gordita en casa ha sido corta. Aunque, eso sí, la vida amorosa de mi padre da para mucho. Cuando se siente sólo se abre una cuenta en cualquiera de esas plataformas de ligoteo y coloca bien alto y bien grande en la cabecera de su perfil su profesión: MÉDICO.

    Y se sienta a esperar que piquen. Y así, con ese tipo de cebo imagínese el tipo de pescao.... y así nos va, a mi y a mis electrodomésticos.

    Realismo italiano, no se me había ocurrido. Mi hermano, pruff, mi hermano. Pues no, es más bien un estilo Gabino Diego, despeinado, despistado, patán, cariñoso y con mucho sentido del humor.

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  15. Te hice caso y pinché en el link.
    La novia no ha durado demasiado, pero el objetivo "artefacto mecánico-eléctrico para limpiar platos" luce en un espacio de tu cocina. ¡Jeje!
    Besos

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