miércoles, 30 de septiembre de 2009

Cachifundida

CACHI FUNDIDA, que como le demos al interruptor una vez más explota la bombilla.

Las palabras, como las tareas, amontonándose en la agenda.

Las palabras, como tus yogures, caducándose en la nevera.


Una se cachifunde, si las responsabilidades van más allá de las capacidades. Y en esas llevo tres semanas en el trabajo.

Y se le caen los vigores, como las hojas a esta planta de marihuana, que pareciera saber que no estás. Sigue sin cogollar.

Los allegados cada día, los mismos amabilísimos ofrecimientos: que si te sientes sola puedes venirte cualquier día a casa. Y otros sugieren que igual es buena la etapa.

Yo, que suelo presumir de actitud positiva, quiero adherirme a esta última hipótesis, aunque se me emboten las palabras y se me afilen las ganas de nada, dedicándole algunos ratos a explorar lo que de bueno pueda tener la situación.

Es entonces cuando tiro de las mantas hasta hartarme, segura de que tu codo no la pagará contra mi costado antes de que vuelva la marea a tragarse las mantas allá en lo profundo de tu lado de la cama.

Otras invado las lejas de tu armario con mis zapatos o meto el coche en el parking de manera temeraria y me sonrío de lo escandalizado que estarías si me vieras.

Algunos días, aburrida de los pequeños placeres que la cotidianeidad ofrece con tu ausencia, me hago la intrépida y extiendo mis redes de cachi soltera, probando a echarlas en esas páginas sólo aptas para parejas liberales.

Y la pesca, como tus yogures, pudriéndose en la nevera.



(DEDICADO A VIEJECITA, A ALEGRIA, A MONTSE....... Y A TODOS LOS DEMÁS QUE HABÉIS VENIDO A DARME ÁNIMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA.

DEDICADO A MI NO ESPOSO QUE SE HA IDO UN AÑO LEJOS A GANARSE EL PAN.

DEDICADO A LOS PECES QUE AMBIENTAN MI NEVERA)

viernes, 11 de septiembre de 2009

Postales de Caprilia

Anda rondando por mi escritorio Jafar Jafari, un profesor de antropología del ocio y el turismo, que explica en su "METÁFORA DEL TRAMPOLÍN" la viviencia de la turista que necesita poner 3000 kms de agua entre Ella y Su Vida.
El guíon de esta metáfora puede ayudadarme a subiros, también a vosotros la cuesta a este viaje.





Ahí arriba hay un trampolín de un material elástico que permite dar un salto espacio-temporal al mundo no cotidiano

E instalarse en un maravilloso estado de flotación.


Mientras estamos lejos de nuestro ambiente, nuestra identidad real se difumina. Nuestras caras son sólo máscaras anónimas que nos inducen a jugar a la libertad, y sentir la magia de la emancipación.

Cómo si de una maldita vez por todas pudiéramos librarnos de nosotros.


La distancia con otros tipos de vida mengua.






Y las referencias de la propia se alejan.









Desde lo lejos, ya sólo observas tu anterior cotidianeidad como un turista, y te haces las preguntas impertinentes que te haría un antropólogo:
¿Porque aceptas un amor tan lejano?, ¿cuanto más vas a separarte de lo tolerable?
.






En Caprilia a los muros más rocosos les arraigan flores.







Un paisaje desolador puede convertirse en unos kilómetros en un tupido bosque.










Los supervivientes se han enseñado a alíarse con el viento.





Y cuando has caído ya hasta el último punto SUR todavía existe un faro que te diga que aún ahí está tu patria,





que te promete un último rallo de luz que buscar en el último Este.