domingo, 1 de noviembre de 2009

Balas de Carmín

Amigos,
Os traigo reseña de un libro que tenía pendiente desde el verano. Ruego me perdonen el injustificado retraso:


Balas de carmín,
y encontrarse en un pub seduciendo a una lesbiana "femme" para alejarla de una lesbiana "butch" aunque yo no me considere lesbiana........Todo va unido.




Me impresiona como D.Alfredo ha podido crear un personaje tan condenadamente femenino y masculino a la vez: Melania Bejarano. Mojarse con los dedos de Melania metidos en la vagina y espantarse con las tremendas escenas de violencia que en primera persona protagoniza, todo va unido.


Me decía Don Alfredo que este libro suele ser útil para despertar la líbido de los maridos. Y tras leerlo le pregunto: ¿Y el de las mujeres D.Alfredo?, ¿soy yo la única salida?. No, no creo, es natural erizarse seas del sexo que seas.

Me van a perdonar que venga a traer de ejemplo uno de los párrafos más atrevidos y cuestionables de su erotismo que habla de la relación de 2 niñas con su nana.


"A veces, si tardábamos en dormir, la Virtu, nos repetía el cien veces contado cuento de la Princesa Fodilinda y la bruja Flacafea, que pese a sabernos de memoria escuchábamos embelesadas en silencio hasta adormecernos; si no dormíamo, nos divertía pellizcarle a la tata sus senos, porque viéndola en camisón, siempre nos llamaban la atención por lo enromes; ella rezongaba un poco, hasta que lograba aquietar los violentos pellizcos y, metiendo nuestras manos bajo su ropa, nos permitía expolirarlos suavemente; luego teniendo tendida una niña a cada uno de sus costados, si nos aburríamos del juego, sacaba sus enormes tetas fuera de la camisa y, con las suyas, guiaba nuestras manos en las caricias."


Y pese a la delicada situación moral del pasaje, el autor se cuida mucho de juzgar la sexualidad o la moral de su protagonista, que explica su visión del asunto de esta forma tan curiosa:

"Era un secreto entre nosotras que nunca compartimos con nuestra hermana mayor Muñe y del que jamás hablamos claramente hasta que mi hermana enfermó. Reconocíamos entonces que nos gustaba explorar aquel diminuto y tetutdo cuerpo femenino adulto y nunca supimos porque lo ocultábamos. (...) ¡cómo nos reíamos evocando los orgasmos que aquella pobre mujer solitaria, robó delicadamente de nuestras manos y labios infantiles!"


Melania se me antoja la personificación de LA IRA de las mujeres ante las situaciones de maltrato y sometimiento.

La rabia que se revuelve, se arma y tumba a cualquier "mancito" lo suficientemente estúpido o desafortunado como para intentar joder a la dama. La mujer que ama y valora a la mujer. Las "nosotras" sin complejos, seguras, depredadoras, decididas en nuestras empresas, tal vez las nosotras masculinas .

Y es inspirador, para esa tarea de aprender el lado airado, contar con una Melania vengativa en el haber de nuestras fantasías.

Al mismo tiempo que los personajes, García Francés nos dibuja las sociedades desestructuradas por la violencia que les crían. La red de organizaciones e instituciones de todo pelaje que torturan a una Sociedad Civil que no encuentra el refugio exigible en la política.

Y en esas definiciones de sociedades imposibles, en España descubrimos una amistad con Colombia, una simpatía en caras como la de Maritza Castrillón que es más valiente que los militares, y los paramilitares, y las FARC y los sicarios, y mueve un millón de voces y les grita que aquí estamos nosotros para defender nuestro país.

Muchas gracias amigo, me ha regalado un estupendo verano con su novela.


8 comentarios:

  1. Ay, Dª Barbarita, con esta entrada, usted me hace feliz de dos maneras. Una, halagándome con su crítica y su visión sobre mi novela Balas de Carmín, la otra, volviendo, lanzándose de nuevo a este ruedo bloguero que tanto la echaba en falta.

    Le agradezco su generosidad para con Lany Bejarano y para conmigo y me encanta que considere que acerté creando ese monstruo de violencia que esconde un rincón sensible en su alma.

    Mi editor colombiano en la presentación del libro en Bogotá dijo que con Lany creé un personaje femenino, otra mujer que debería figurar entre aquellas que se ganaron un puesto en la literatura. No sé si es para tanto, pero, es cierto que trabajé mucho en ella y, Lany, olvidando conmigo su salvajismo, me lo devolvió con creces.

    Respecto al calentamiento de los lectores, como el del mundo, es GLOBAL. No tema si no ha querido ni podido resistirse al deseo, porque Lany, y sus andanzas sexuales, ha excitado por igual a hombres y a mujeres. Sin distingos. Ahí no cabe duda, el lector y la lectora, impelidos por la sexualidad que exudan las páginas, no pueden evitar volverse a su pareja o, si están sólos, satisfacerse con apasionados toqueteos. Eso me encanta.

    Una lectora me escribió para decir que el libro salpica sexo desde las primeras páginas. Que había que leerlo con un chubasquero puesto. También crueldad y violencia extremas en una Colombia de la que en el libro se dice que baila sobre las mesas para no mancharse los pies de sangre. Para esto, mejor un trago.

    Pero, el comentario que más me satisfizo fue el de una estudiante universitaria de Popayán, Colombia, que en su mail me agradecía el libro, no sólo por la distracción, sino porque le había enseñado a respetar todas las opciones sexuales a ella que, por su educación familiar, siempre fue una hetero tremendamente homófoba.

    Enfín, gracias, Doñita, me ha encantado que le encante y espero que no lo aparte de usted y en alguna tarde triste, fría y oscura, recurra a mi Lany para hacer que brille el sol y el acalor irradie de su sexo empapado.

    Los escritores escribimos para que los lectores nos quieran, y estoy seguro de que usted ya me quiere a través de su nueva amiga Lany Bejarano.

    Con todo mi agradecimiento y mi afecto, Doña.

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  2. Doña Bárbara

    Después de leer su crónica sobre el libro, y llena de curiosidad por él, esta mañana me he escapado un rato del trabajo y he ido al Corte Inglés a comprarlo.
    En cuanto termine el último de Dan Brown, del que llevo leídos medio libro y el final ( Con los thrillers, en cuanto llego a las partes de intriga, voy corriendo a ver como terminan, para poder seguir disfrutándolos con tranquilidad, que si no lo paso demasiado mal), en cuanto lo termine, pues, empiezo "Balas de Carmín".

    No lo había comprado antes porque la cubierta me recordaba demasiado a las cubiertas de los libros de mi añorado Manuel Puig, y me daba pena.
    Pero no parece que vaya a tener mucho que ver con aquellos libros, con lo que probablemente lo disfrute, si el libro es la mitad de la mitad lo que cuentan usted y Don García Francés.

    ¡Un abrazo!

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  3. Don Alfredo, no lo dude, le tengo más cerca gracias a Lany. No me extrañan en absoluto todos esos comentarios de sus lectores :), ocurre cuando los personajes pasan a tener vida propia en la cotidianieidad del lector. Y Lany la tiene, se hace protagonista en nuestras decisiones y en nuestra cama.

    Un Abrazo amigo, hasta el proximo libro que nos una.

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  4. ¡Doña Viejecita!
    ¡Que excelente decisión!, ya verá como "no la deja fría" jejeje. Verá que calidad de escritores nacionales. Muchos besos, y gracias por seguír aquí.

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  5. Más allá de calentamientos globales, por género o unisex, lo cierto es que la novela de Don Alfredo está muy bien escrita.

    Evidentemente lo sexual está muy acentuado, pero es el destello violento de la terrible cotidianidad de la Colombia que nos describe (yo creo que magistralmente), lo que más me impresinó del libro.

    Yo también he disfrutado mucho con este libro. Tanto que merece una relectura.

    Un abrazo.

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  6. Saludos Bárbara. Me alegro de haber encontrado su rincón. Pasaré por aquí a menudo.

    Besos.

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  7. Gracias, Dª Viejecita y D. Rogelio, me enorgullece tener lectores de su talla. Estoy algo abochornado por tanto elogio. Mil gracias, amigos.

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