jueves, 17 de febrero de 2011

RENATO

Yo elegí un Buho en mi ventana, les decía.

Unos grandes ojos que me miran y me ayudan a mirar en la oscuridad.

Una mañana siendo joven, mi buho encontró una buhita, y ya sólo venía a verme de vez en cuando.

Conforme se sumaban las ausencias en mi ventana, y desprendiéndose la guarda, iba comprendiendo que se había relajado la censura a mis actos y que podía ejercer libre autodominio.

Crecí entonces en un estado asalvajado, cagando en las camisas, y saqueando los guantes de cocina y las macetas. De vez en cuando mi rapaz acudía a mi y me miraba con ojos severos. Entonces me daba sus lecciones de buho. Pero para entonces yo era más un insecto, y aunque adoraba su presencia y sus consejos, en cuanto desaparecía yo me juntaba con la alegre comunidad de tijeretas que anidaban entre las macetas de la galería y los bien nutridos desagües y despensas con abundantes reservas de orgánico e inorgánico en estado de descomposición, viviendo con ellas hasta que casi olvidé que me solía acompañar un ave.

El día que cumplí 17 años Renato, se instalaba en una de las habitaciones que madre y yo solíamos alquilar, en un barrio obrero de la ciudad, ahora barrio comercial. La casa era grande y nosotras necesitábamos más personas cerca que nos cuidaran así que frecuentemente pactábamos algún arreglo con quien quería cambiar de techo.

Los primeros días no había percibido al nuevo inquilino, apenas distinguible entre el trasiego de clientes colorista y variopinto de mi negocio tarotista en el hogar. Empezaba a aprovechar eficientemente un pequeño curso en la Academia de Esoterismo Isis, situada a dos manzanas en mi mismo barrio. Fue el plato con tortilla de alcachofas y el pollo frito con tomate servido con amabilidad lo que me alertaron de que allí había una presencia estable.

Vestía pantalones tintados a franjas verticales verdes y rojas, un jersey deslavado roto y me miraba desde las profundidades del óvalo de khol negro que enmarcaban su ojo.


La mañana siguiente, decidí saltarme un par de clases y acudir al Insituto sobre las diez y media. Cabizbaja por las calles del Rabal, me asusté enormemente al encontrar en la plaza una nueva estatua. Era un señor encogido en el banco para sostener un cuadernillo de dibujo. Acercándome advertía el resplandoroso bronce y apreciaba con mayor detalle la expresividad de su cara, hasta comprobar los surcos de su rostro genuinamente verídicos y familiares.

Alzó los ojos para mirarme con expresión de pintor que evalúa la belleza de la nueva silueta que se desliza ante sus ojos. Y en esa pose quedó los 15 segundos que tardé en reaccionar, dejarle mi bufanda porque no tenía monedas, y consiguir como premio un nuevo gesto de la estatua humana que se entregó a dibujar en su libreta.

Cuando Renato estaba en casa, vestía un atuendo de servidor egipcio
, la pasaba siguiéndome a todos lados, para darme servicio. Me recogía los pantalones, y se descalzaba y se vestía con diferentes túnicas y trapitos para abrir la puerta a mis clientes. Madre no se pedía muchas explicaciones de quién era el nuevo inquilino, sólo imaginaba que como no pagaba mucho dinero por la habitación, quería agradecerlo.

Y cuando se iban los clientes y yo sabía que tenía que estudiar pero no podía más, todavía Renato no se quitaba la túnica y me encendía el flexo sobre los apuntes y me acomodaba una almohada en la silla, una hora antes de venir con un vaso de leche para que despidiera mi jornada.

En realidad no siempre estaba conmigo, también a mamá, en las tribulaciones de su enfermedad, la ayudaba a preparar el dinero para las cosas que tenía que comprar y estaba pendiente de que no se desorientara. Incluso madre consiguió un buen puñado de asiduos a sus Terapias de Disciplina Energética Reiki gracias a la vistosidad de la puesta en Escena de Renato en el negocio.

En ocasiones, yo me sentaba junto a Renato a observar, cuando adoptaba su postura de estatua y apreciaba el vigoroso ejercicio de entrenamiento de su respiración, la tensión del músculo e intentaba entender como podía redistribuir su circulación sanguínea y su energía. Me animaba a probar con ejercicios, y al adquirir el dominio de alguna destreza experimentaba y entendía cabalmente una libertad que era más plena cuando el autocontrol también lo era.


Muchos años después, he vuelto a encontrarme con Renato.
De nuevo no había advertido su presencia. Distraída como estaba en las cosas de la oficina, preocupada por el inesperado crecimiento de mi empresa, ignoraba al señor que estaba entrevistando en el Director de Recursos Humanos, hasta que al ir a alcanzar unos folios en el almacén, descubrí de nuevo los surcos de su rostro genuinamente verídicos y familiares, su mirada de estrigiforme ave observándome desde la puerta. El Director me presentó a la nueva incorporación de la empresa. Renato Refog pasaba a ser parte de nuestros Recursos Humanos.

martes, 8 de febrero de 2011

Las Tres Visiones

En las ocasiones festivas, padre disfrutaba proponiendo un juego de descubrimiento del yo para impresionar a los contertulios. Mezclaba el hinduismo, el cristianismo y la antigua creencia basada en el espíritu de los totems animales y prometía que los descubrimientos que proporcionara el juego estarían basados en el psiconanálisis. Si alguno de mis lectores se anima a participar, le sugiero que siga las instrucciones y se detenga a ejecutarlas como si fuera un jugador cuando advierta el STOP en el texto.

Al fallecer el jugador, y previos los saludos oportunos a San Pedro, Dios te explica que no es posible la reencarnación en una persona, se le han acabado los cuerpos, pero puedes vivir la sin igual experiencia de habitar un animal en tu siguiente vida. Te invita a que le describas el animal en el que has pensado y le des el máximo posible de detalles de su situación, a fin de que él encuentre exactamente el mismo que tú deseas.

STOP

Al escuchar tus deseos, Jehová repasa la lista deseando conceder el placer a su amado hijo, pero descubre perturbado que el Angel de los Cuerpos no ha hecho su trabajo diligentemente. Aspira, pondera, y disimula la paciencia que ha de tener con su Ángel.

Amado hijo.- te dice.- Yo sé que en tu corazón todavía puedes escarbar más y encontrar un animal que permita desarrollar mejor el espíritu que llevas dentro. Escoge pues un animal acorde con tu segunda búsqueda.

El fallecido ha de intentar completar los máximos detalles posibles de su visión: lugar donde se encuentra, color, pelaje, sexo...

STOP

Cuando acabas la segunda Jehová se siente fascinado y reconfortado por las cosas que descubre de ti mientras te escucha.

Hijo de mis manos, bien sabes las pérdidas de La Tierra en especies animales, y que su repoblación lleva tiempo incluso a un espíritu tan poderoso como mi Angel de los Cuerpos. Te pido que enuncies una última y definitiva tercera especie en la que te gustaría vivir, y yo haré que cobre cuerpo de nuevo en la tierra si fuese que todavía no la hemos repoblado.

STOP


A mis once años mi primer animal era un Buho en mi ventana, pues esa visión significa aquello que yo quiero llegar a ser. Con el discurrir de mi vida he llegado a comprobar que esto aguardaba interesantes similitudes con la realidad. Espero poder explicároslo pronto y más detenidamente en otro post.




El segundo elegido, es aquel que representa la apariencia que presentamos a los demás. Yo encontré una hembra pony libre en el valle disfrutando de los pastos a pocos pasos de otros miembros de la manada. Ya me dirán los lectores si esto coincide con la apariencia que proyecto. (Lamento no ponerles imagen, google no dispone ya de ponys libres paciendo en valles)

El último y más profundo esfuerzo de encontrar una visión que representara a mi verdadera esencia animal, estuvo dedicada a una tijereta. (Aquí no pongo imagen porque estoy segura de que no impresionaría sino a un tijereto)

Dios explica entonces que
Podemos ocupar sin miedo a perder nuestro propio espíritu ese animal, puesto que la última elección retrata nuestra más genuina esencia.

Y ciertamente no exige demasiado este bicho, lo único que se espera de ella es que salga apresurada de bajo de cualquier maceta.

lunes, 31 de enero de 2011

Revisitando a Pérez Castell

El objetivo del Blog de Manuel Pérez Castell, Vicepresidente Primero de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados es Crecer en Ciudadanía.

Ha sido hasta ahora el único de los 4 Diputados a los que escribí que me ha contestado.

No han aparecido síntomas de becario desde que lo visito. Tampoco respuestas del autor a los lectores.

Le preocupa el "Baile de Civilizaciones",y nos ofrece un video de cómo bailan los tunecinos. Ahora está muy interesante, ha hecho 3 reflexiones con motivo de China, de Tunez y Egipto. Yo le he contradecido la segunda.

A parte de político es un blog personal. Pérez Castell no ha sentido, parece, la necesidad de ocultarse al pueblo y nos enseña una colección desordenada de retratos de amigos, versos, y momentos significativos.

En una de ellas, aparecen dos jovencitas sonrientes, Mercedes y Mireya preguntando ¿Cómo damos más participación a la ciudadanía en el Congreso de los Diputados?

Éste fue su verso el 25 de Enero:

"No me rompas las urnas que puedes con ello romper mis sueños".

Permítanme que yo también le dedique una viñeta al bello verso.


jueves, 13 de enero de 2011

Escoge a tu miembro de Comisión Constitucional favorito, consigue su mail y sugierele que el pueblo le puede ayudar.

Señora Saez de Santa María,

Me dirijo a usted para hacerle un ruego, por su posición como miembro de la Comisión Constitucional.

Hace unos días la Comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados, tuvo a bien trasladar a los Portavoces de la Comisión Consitucional una solicitud de una ciudadana bajo el expte : 280/002728/000.

Se solicita que se desarrolle el derecho a la participación directa en los asuntos públicos de los ciudadanos (art.23.1 C.E), mediante la modificación de la Ley Orgánica 2/1980 de Regulación de las distintas modalidades de Referéndum.

Señora, me dirijo a usted porque me inspira la confianza para representarme, en tanto yo no pueda hacer nada para ayudar a ese expediente a que sea revisado con interés.

Hoy le pido que también confíe usted en nosotros, asegurándole que sí los ciudadanos pudiéramos tener voz, podríamos controlar a este Ejecutivo. No podemos esperar dos años Doña, hay algunos temas de interés trascendental en el próximo calendario que requieren de nuestro apoyo.

Atentamente,


Bárbara Paraula,
Avenida Fuera del Tiesto 33,
xxxx Elche
DNI xxxxxxxx
Tfno: xxxxxxxx


(Para leer el texto completo que se incluyó en la Solicitud al Congreso de los Diputados y que ya ha sido trasladada a los Portavoces de la Comisión Consitucional pincha aquí).